Aquí y Ahora Escuela de Integración Psico-Corporal Emocional y Espiritual

sobresaliente en Fin de Grado- Nadinne

Hace unos meses que acabé mi carrera de Psicología en la Universidad Autónoma de Madrid realizando  una defensa de mi Trabajo de Fin de Grado. Y tengo un 10 en las prácticas de fin de carrera, y un 9 en el trabajo de fin de grado referido a las mismas.  Estoy muy contenta. (...)

“esta facultad es absolutamente teórica, y con los años mata las almas de las personas que vienen..; muchos, incluidos los profesores, nos quedamos fríos, como con una coraza de piedra, dejamos de sentir, para soportar esta locura que estamos haciendo", (palabras de un profesor a Nadinne. Si te interesa sigue leyendo).

Hace 5 años, a 15 días de que se cerraran los periodos de Matrícula de Bellas Artes y de Psicología, decidí hacer esta carrera porque me aportaría más a mi vida y podría ayudar a los demás, bellas artes siempre quise, pero el arte está en mi familia y es algo de lo que siempre podré disfrutar.

Tuve una terapia con Itziar y José Carlos para esta importante decisión,  me han ayudado y acompañado en este viaje como universitaria y como persona (y desde que tenía 11 años), a demás de la ayuda económica de mis abuelos y de mis padres sin la que no hubiera podido ser psicóloga y que les agradeceré siempre. Entré con matrícula de honor y tuve buenas notas una temporada, los primeros dos años. Pero empecé a creer que yo era muy lista, que podía con todo, que yo era de sobresaliente y punto (pero muchas veces estudiaba lo que no era, o como a mí me daba la gana…). Y empecé a suspender y suspender…. Itziar y José Carlos me han enseñado el significado práctico de “a Dios rogando y con el mazo dando”, y también a hacer buenos apuntes entre otras muchas cosas…  Y pasé de suspensos y suficientes a notables y sobresalientes.

También desde el principio tuve ayuda de Itziar y José Carlos para las ideas de la realización del trabajo de fin de grado, que se titula: Proyecto de educación para la convivencia intercultural mediante la educación emocional. Quise integrar mis prácticas en un proyecto hecho en institutos para la convivencia intercultural, con lo aprendido en mi carrera y en mi formación como psicoterapeuta.

Era un trabajo muy diferente a nada que hubiese realizado antes en ningún ámbito, y estaba encomendada a mis terapeutas y en este caso a mi tutora de la facultad…  A lo que Dios quisiera, yo hice lo que pude.

Mi defensa del trabajo fue un día muy especial y por eso lo quiero mostrar aquí, pude escuchar algo que me dijo uno de mis tres profesores del tribunal que jamás había escuchado en mi facultad, una verdad que me ha hecho acabar con una gran alegría.

Mi  carrera debo decir que en un 80% me ha parecido una absoluta locura, volver más locos a los locos. Y en vez de psicólogos, salen psico-locos, gente que cree que puede ayudar a otra gente por haber aprendido cientos de etiquetas para nombrar trastornos mentales y físicos inventados, y por saber analizar y crear test de todo tipo, entre otras historias. Una absoluta locura en que muchos creen que si somos “tontos” es genético y jamás podemos cambiarlo, que la “personalidad” la dictan nuestros padres con sus genes. Y bueno... ahora tengo un título  que me da permite decir lo que pienso yo que es la psicología de esta facultad, y de gran parte del mundo. Es una gran alegría.

Realicé mi defensa sintiendo que Itziar y José Carlos estaban conmigo, me imaginé que estaban en la misma sala, sé que estaban pensado en mí, y eso me tranquilizó.

Hice la presentación más tranquila que practicando en mi casa sola (en mi casa días antes estaba tremendamente nerviosa), y luego vinieron las preguntas del tribunal….

En resumen, me dieron felicidades por mi trabajo, que se alegraban de que no hubiese olvidado lo importante que es el respeto hacia los demás, la empatía, y cuidar a los que lo necesitan.

Una profesora me hizo unas preguntas las que contesté no sé ni cómo porque me parecieron difíciles algunas, y mi tutora me hizo la pregunta más difícil y eso me sorprendió y me agobió y contesté lo que se me ocurrió improvisando. Y el hombre, un profesor que no me ha dado clase pero le conozco porque nos dio la bienvenida a los estudiantes en mi primer año y tocó la guitarra en el salón de actos, para alegrarnos nuestro comienzo.

 “quiero decir algo, espero que comprendáis lo que digo, aunque no estéis de acuerdo–dijo dirigiéndose a las otras dos profesoras –“

… pasó como un minuto extremadamente largo, en silencio, mirando hacia el techo y luego a mi trabajo… empezó casi a llorar, se puso muy serio, dejó mi trabajo con decisión sobre la mesa con su mano, y con los ojos llorosos y una voz muy profunda dijo:

“esta facultad es absolutamente teórica, y con los años mata las almas de las personas que vienen, muchos, incluidos los profesores, nos quedamos fríos, como con una coraza de piedra, dejamos de sentir, para soportar esta locura que estamos haciendo.  Y debo decir que este trabajo tiene alma, me alegra mucho ver a autores tan importantes para el humanismo como Perls y Jung en una presentación de un alumno que ha estudiado en esta facultad –aquí ya no pudo aguantar más y se le llenaron los ojos de más lágrimas y le temblaba la voz – el humanismo en esta facultad lo perdimos… ¡lo perdimos!, y verlo aquí de nuevo me hace feliz. Me alegro mucho de que no la hayas perdido el alma por este camino. –Luego se secó las lágrimas –“

Aquí yo no pude aguantar y se me llenaron los ojos de lágrimas, es como si la caja de pandora se hubiese destapado al final, y así  ver brotar una florecilla en un sistema educativo que he visto muerto en casi todo momento (plantada por lo que me enseñan en la escuela), salía llorando de algunas clases por escuchar locura y locuras sabiendo que tendría que aprendérmelo y no poder decir nada al profesor. Pero valió la pena.

Después dijo que me haría una pregunta  a demás de explicarme fallos en el formato del texto, al fin la realizó y me pareció tan difícil que me asusté, y él mismo siguió hablando y se contestó a sí mismo la pregunta y dijo, “por mí no tengo nada más que decir”. Las preguntas del tribunal son obligatorias, pero él no me preguntó nada, fue un milagro, entre otras cosas.

Al finalizar, cuando recogía mis cosas, él me dijo:

“Nadinne, felicita a tus terapeutas de mi parte.“

El corazón se me lleno de alegría, y agradecí de nuevo lo que hacen  por mí Itziar y José Carlos, me dan la verdad ¡la vida!

Y desde aquí, quiero explicar mi porqué vine a la escuela, y qué me encontré, y qué hago aquí ahora: 

http://www.aquiyahora.es/vivencias-alumnos/225-para-que-vine-a-la-escuela-nadinne-foret

Nadinne Foret Medina

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