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Los "parvulitos" de los chemtrails: Sustancias para alterar la lluvia

Todavía hay esperanzas para que la opinión pública se convenza de que no hay límites para la ambición humana, para el poder del ego y para el desprecio de algunos sobre sus congéneres. En estos días, han aparecido un par de noticias en diarios nacionales relacionadas con manipulaciones humanas de la atmósfera con fines espúreos. Ya sea para provocar lluvia o para provocar que no la haya, a fin de satisfacer, con ello, necesidades propias o simples deseos de negocio; sin considerar lo más mínimo las necesidades de los demás e ignorando la inconmensurable sabiduría de la Naturaleza.

Esperemos que la gente

se dé cuenta que, si esto lo hacen "cuatro amigos con una avioneta o con un sofisticado juguete", ¿qué no estarán haciendo potentes gobiernos, industrias químicas y farmacéuticas o, con ascendiente protagonismo, poderosísimos fondos de inversión con ingentes cantidades de dinero que deben multiplicar contínuamente y que no son controladas por nadie ajenos a sus intereses?. La respuesta es sencilla: fumigarnos con los chemtrails.

EL PAÍS

           

Drones que vuelan hasta las nubes para provocar lluvia en épocas de sequía

La aeronave experimental Savant 'siembra' los cielos usando partículas de yoduro de plata

25 MAY 2016 - 10:33 CEST

La aeronave Savant mide algo más de tres metros de envergadura y pesa 25 kilogramos. Drone America / DRI

En el desierto de Nevada, en EE UU, un equipo de investigadores lleva a cabo las primeras pruebas experimentales de aeronaves no tripuladas que vuelan con una particular misión: depositar en las nubes distintos elementos para provocar la lluvia o para evitarla, según se requiera en cada momento y lugar.

En este caso, la institución Desert Research Institute (DRI), dedicada al estudio medioambiental, explora el uso de los drones para provocar la lluvia, con el fin de intervenir durante las sequías que afectan el estado de Nevada. Se trata, en última instancia, de resolver el problema que supone la falta de agua en la región; de explorar soluciones para la gestión de los recursos naturales y aumentar el abastecimiento y las reservas hidráulicas del estado, explican desde el instituto.

La aeronave utilizada mide algo más de tres metros de envergadura, pesa 25 kilogramos y ha sido bautizada como Savant (Sandoval Silver State Seeder) en honor al gobernador de Nevada Brian Sandoval, impulsor de la industria de drones en aquel estado. El Savant vuela de forma autónoma hacia zonas con nubes que no llegan a descargar agua, al menos no en esa zona. Un vez alcanzadas, el dron enciende dos bengalas cargadas con yoduro de plata.

La siembra de nubes se basa en la idea de que las moléculas de agua presentes en la nube se cristalicen en las partículas de yoduro de plata, provocando así su precipitación al suelo. Idealmente el agua caerá en forma de lluvia, aunque dependiendo del clima puede precipitarse en forma de nieve o de granizo. Esta última es la forma menos deseada debido los daños que puede causar en bienes y cultivos.

Las pruebas llevadas a cabo por DRI no están exentas de controversia. Por un lado el alcance del dron utilizado en las pruebas, así como su tamaño y peso, resulta limitado para la siembra de nubes. La aeronave voló durante algo menos de veinte minutos y ascendió a poco más de 120 metros, aunque el equipo tiene autorización para llevar sus drones hasta los 400 metros de altura.

Sin embargo, los investigadores consideran los primeros vuelos autónomos del dron Savant son «un éxito» por su capacidad para transportar y disparar automáticamente las bengalas en el lugar designado por los climatólogos.

 El equipo de investigadores que lleva a cabo, en el desierto de Nevada (EE UU), las primeras pruebas experimentales de aeronaves no tripuladas que depositan en las nubes distintos elementos para provocar la lluvia o para evitarla. Drone America / DRI

Por otro lado, la idea de “sembrar las nubes” para provocar lluvia artificial es bastante antigua y en cambio todavía hoy su efectividad sigue sin haberse demostrado. Hasta ahora no hay resultados concluyentes respecto a la posibilidad de manipular el clima aplicando esta técnica y hasta el punto de provocar lluvia artificial. Tampoco se ha demostrado posible hacer lo contrario: disolver nubes y evitar que lluvia en «momentos inoportunos», caso de eventos deportivos. Voces contrarias a la siembra de nubes alertan sobre posibles riesgos en el entorno debido a la concentración de productos químicos, entre otros inconvenientes.

Hasta ahora la «siembra de nubes» se puede llevar a cabo desde tierra, disparando cañones antiaéreos o lanzadores de cohetes, o desde el aire, usando aviones convencionales. Según DRI el uso de drones con este fin explora la posibilidad de automatizar optimizar el proceso reduciendo además los costes y el riesgo.


EL MUNDO

ALMERÍA

Denuncia ante la Guardia Civil

¿El primer avión 'antilluvia' cazado en Almería?

Imagen captada por unos agricultores del vuelo de una avioneta 'sospechosa'.

   

 

Un vídeo muestra cómo una avioneta esparce un producto sobre los cielos del Levante almeriense

Agricultores de Almería y Murcia piden que se averigüe de qué avión y de qué sustancias se trata

  • MIGUEL CABRERA
  • Almería

24/05/2016 11:32

La avioneta sobrevoló los cielos del Levante almeriense durante buena parte de la tarde del pasado 10 de mayo, cuando se anunciaban lluvias, y pudo ser grabada mientras se encontraba entre los municipios de Oria y Chirivel, aunque también fue vista por un gran número de personas en otras localidades almerienses, como Tíjola o Lubrín, según ha informado a EL MUNDO la Asociación en Defensa de la Salud y el Medio Ambiente y contra Sistemas Antilluvia de Almería (Avial). En el vídeo puede apreciarse cómo el aparato esparce, cada diez segundos aproximadamente, un producto en una zona cercana a las nubes.

Las imágenes conseguidas por Avial serán enviadas a la Guardia Civil para que sean investigadas, por si pudiera tratarse de uno de los vuelos 'espantatormentas' que, según esta organización, se están utilizando en todo el sudeste español desde hace más de 30 años para evitar precipitaciones, como apunta su presidente, José Antonio Alfonso.

También la Fecoam (Federación de Cooperativas Agrarias de Murcia) reclama que se abra una investigación en torno a este vídeo, para tratar de averiguar qué productos está esparciendo, tras ser informada de su existencia por este diario. La Fecoam es, junto a Avial, una de las organizaciones más activas del sudeste español contra los sistemas antilluvia, aunque recientemente la Fiscalía ha archivado su denuncia para que sean investigados por falta de pruebas. Y es que, a pesar de las reiteradas denuncias de los agricultores en las últimas décadas por la supuesta existencia de estos misteriosos aparatos, hasta ahora se han podido aportar muy pocas pruebas, entre ellas algunos vídeos que muestran avionetas sobrevolando parajes nublados, pero nunca esparciendo los metales pesados-como yoduro de plata- para aumentar la presión atmosférica y dificultar la lluvia. "La denuncia ha sido archivada solo provisionalmente, aunque nosotros seguimos facilitando todas las pruebas que nos llegan a la Fiscalía de Medio Ambiente para que se continúe con la investigación", dice Pedro Guerrero, miembro del Consejo Rector de Fecoam. Esta federación incluso ha aprobado el alquiler de una avioneta para 'perseguir' a los aparatos que sobrevuelen los cielos murcianos en días nublados y conseguir su identificación.

De momento, ni Avial ni la Fecoam pueden asegurar que la aeronave grabada en este vídeo sea una avioneta antilluvias, de ahí a que pidan que sean expertos los que lo determinen y, en su caso, se adopten las medidas necesarias para identificar el aparato y su propietario. "Supuestamente existen varias formas de provocar la disolución de las nubes, y esta podría ser una de ellas", explica Agustín Giménez, vicepresidente de Avial.

Un experimentado piloto con el que también ha contactado este diario sí se atreve a afirmar que la avioneta está esparciendo un producto de forma intencionada, con lo que descarta, en principio, que se trate, por ejemplo, de una pérdida de combustible o cualquier otra circunstancia accidental o relacionada con problemas del aparato.

Los agricultores se quejan de que, de momento y a pesar de sus denuncias presentadas a la Guardia Civil, la Fiscalía, el Gobierno e incluso el Ejército del Aire en Murcia, Almería y otras regiones del sudeste y el Mediterráneo, se les ha hecho poco caso. "Hasta ahora hemos conseguido muy poco de las autoridades, y ahora solo pedimos una cosa muy sencilla: que nos digan quién vuela cuando está nublado", reclama Pedro Guerrero.

Aunque existe constancia documentada de la existencia de vuelos antilluvia en otros lugares de España, -incluso planificados por las administraciones y con la participación de universidades y expertos, como sucedió en Lleida entre 1986 y 2005 para la lucha contra el granizo-, en el sudeste oficialmente no se reconocen, a pesar de que los agricultores dicen tener constancia de ellos desde hace tres décadas.

Tanto Avial como Fecoal están convencidos de que estas avionetas, junto a cohetes lanzados desde tierra y calentadores también terrestres -mediante la quema de propano, por ejemplo-, son la única explicación a la escasez de precipitaciones, sobre todo en tiempos en los que son anunciadas por los meteorólogos, pero que una y otra vez acaban 'en agua de borrajas'. "Aquí estamos cansados de que se anuncien lluvias, ver las nubes, escuchar los motores de los aviones sobrevolándolas para que, a continuación se dispersen y no caiga ni una gota de agua", se lamenta José Antonio Alfonso, quien como otros muchos agricultores almerienses asegura haber sido testigo de alguna que otra misteriosa 'desaparición' de las nubes tras el paso de las avionetas entre ellas.

¿A quién beneficia la sequía?

Aunque estén convencidos de la existencia de los vuelos antilluvia, los agricultores del sudeste español tienen dudas de qué tipos de empresas los controlan. Obviamente, apuntan que se tratan de sectores beneficiados por la sequía, y de ahí a que se haya apuntado, desde empresas relacionadas con el turismo a productoras de lechugas, brócoli y hortalizas al aire libre que cuentan con sistemas de riego por goteo -en estos casos la lluvia o el granizo puede dañar los productos-, o compañías de seguros que quieren evitar el pago de indemnizaciones provocadas por fuertes lluvias o granizadas.

 

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