Aquí y Ahora Escuela de Integración Psico-Corporal Emocional y Espiritual

la Fuente de todos los Secretos

DISTINTOS CAMINOS, DISTINTOS NOMBRES

omtaichiruedajaponescruzmedialunaaguilaeneagrama

......UNA SOLA FUENTE:

El agua recibe diferentes nombres, según el idioma, siendo la misma agua y sirviendo para lo mismo, calmar la sed.  

¿Puede el ser finito nombrar al Infinito? ¿Puede lo finito definir lo Infinito?

¿Puede lo finito (o sea, nosotros) comprender lo Infinito?

¿Cómo puede un partícula subatómica comprender la Inmensidad? Por la Inmensidad misma, dándose a conocer, sin nombre, sin tiempo, sin espacios, sin religiones, sin dogmas, sin creaciones, sin todo esto... y con todo ello... porque si no, no sería la Inmensidad. 

Te podría contar una historia muy larga, como un cuento, con tantas experiencias como seres humanos habitan la Tierra. Así ya tengo ocupación hasta que la Fuente me llame para unir de nuevo mis aguas con las Suyas.

Llegará, con la muerte, el siguiente destino. ¿Cuál es este destino? Está definido por cada uno de nuestros pasos. Cada respiración que damos, cada pensamiento, va dibujando delante de nosotros, como raíles de tren, las vías energéticas que regresarán en forma de acontecimientos que irán definiendo nuestra vida. Cuando esto ocurre uno cree que son los acontecimientos quienes deciden lo que nos está ocurriendo; lo creemos así porque nos falta perspectiva.

Nuestros actos, fruto de nuestros pensamientos y energizados por nuestra respiración, son como ingenieros energéticos, que van diseñando cómo serán los próximos tramos. ¿Algo más puede intervenir en la dirección de nuestra vida; algo o alguien? Por supuesto, la misma Fuente, que no tratamos de definir, y que existe, aunque no tratamos de encerrarla tras un nombre. ¿Allah? ¿Dios? ¿Gran Espíritu? ¿Gran Arquitecto? ¿El Hacedor? ¿el Tao, la Madre de Todas las Cosas?

Una niña llegó un día a la Tierra.

Encarnó entre los humanos del siglo pasado y sintió, al abrir los ojos, que se había equivocado de casa, porque, tras mirarla, nadie la re-conocía. Todos querían cogerla, estrecharla entre sus brazos, porque al hacerlo y, sin que ellos fueran del todo conscientes, sus emociones cambiaban. Y una calma profunda, como las aguas de todos los Mares, se instalaba en su corazón.  Pero en vez de recibir el brillo de esta Estrella como un regalo, pensaban que eran ellos la Luz que brillaba; y la pequeña tenía que sentirse feliz por estar rodeada de personas tan serias, tan importantes y ¡tan luminosas!...

Y la niña, al sentir que no sólo eclipsaban su luz sino que se hacían con toda la que podían, sentía que su equilibrio se desbarataba... Y, entonces, Ishtar lloró por primera vez.

Al oir su voz, pudo recordar: Ella traía noticias de la Fuente. Pero el idioma ¡era tan diferente! No existían casi fonemas que pudieran hacer sonar los elementos que portaba en su mensaje. Los ruidos que su nueva familia emitía estaban llenos de vacío. Era ruido por fuera y vacío de sentido interno. Y la niña, al comprenderlo, lloró por segunda vez.

Insertada como estaba en aquel minúsculo cuerpo nada podía hacer. Los ángeles que rodeaban su cuna le cantaban canciones de antes, para que se durmiera, y así recordase los secretos que tendría que traducir al mundo. Los ángeles eran sus amigos pero, cuando aprendió a articular esos sonidos inútiles y, según sus hermanos, habló sus primeros sonidos articulados, los ángeles comenzaron a desaparecer. Además sus padres no creían sus historias y la mandaron con su abuela "para que la metiera en cintura". El miedo que sentía la niña cuando la trataban como 'loca' hizo desaparecer los ángeles que quedaban. Y pasaron muchos, muchos años.... hasta que una LUZ se los recordó y los trajo de vuelta a Casa.

Cuando sus ojos se encontraron, apenas recién llegada a la Tierra, la pequeña Luz miraba todo su alrededor con expresión de asombro y, en algún momento, se quedaba extasiada, como observando a alguien detrás o al lado de Ishtar. Entonces ella empezó a recordar.

Cuando Luz comenzó a hablar, seguía mirando detrás de Ishtar aún con más estupor, a medida que los días terrestres borraban sus recuerdos anteriores. Antes de que sus expresiones genuinas pudieran ir cambiando, fruto del 'olvido social' al que nos vemos sometidos, antes de que todos los secretos del otro lado se borrasen del todo de su mente, Ishtar quiso tener más certeza y un día le preguntó

CCI28022015-"¿Qué ves, Luz?" La niña callaba, mirando más intensamente. - "¿Qué miras, repitió Ishtar?"

Y entonces Luz dijo, con su voz de cascabel y agua clara de montaña: "Los ángeles?". -"Es que, ¿hay algún ángel por aquí, con nosotros?" Y ella, después de recapacitar, y mirando como si no entendiese que nadie los viera contestó: "-¡muchos, muchos ángeles! y son ¡preciosísimos!, de todos los colores". Esta información, algo más detallada, la fue dando, días después, como quién desgrana un secreto. Y ambas niñas, la niña-niña y la niña-anciana, sabían que era mejor mantenerse calladas; no hablar mucho de su Presencia, sobre todo a los incrédulos, porque esto hacía que los ángeles comenzaran a desvanecerse. Era uno de sus primeros grandes secretos, que llegaban como ecos desde la Fuente. Ishtar y Luz se miraban entonces a los ojos y se re-conocían.

Esta Luz, envíada por Dios a la Tierra en un minúsculo cuerpo, es uno de los millones de regalos que aquella niña, hoy casi anciana, recibió de LA FUENTE DE TODOS LOS SECRETOS.

 
Dedicado a la pequeña Luz, y a todos los niños que he visto nacer y crecer. 
Muchas gracias. Que Dios os bendiga con muchos ángeles...
Y a la niña, al niño que hemos sido, todos y cada uno, y que todavía somos ¡Recuerda!
 
 
"Luz e Ishtar unidas por la comunidad de los ángeles" será el siguiente capítulo de este cuento que puede que llegue a ser muy, muy largo y que nunca termine.
 
 
 
 
Está aquí: Inicio - CUENTOS, CUADROS Y CANTOS - CUENTOS - la Fuente de todos los Secretos