Aquí y Ahora Escuela de Integración Psico-Corporal Emocional y Espiritual

Mi vivencia- Ainhoa Gª de Andoin

Llegué a la escuela Aquí y Ahora gracias a la enfermedad. Además de otras somatizaciones, ansiedad, dolores de cabeza..., cada vez que bebía o comía algo que tuviera alcohol me ponía fatal. Me envió la homeópata que me atendía en aquella época, cansada de que lo que me recetaba me hiciera reacción. En esta escuela he aprendido que la enfermedad es un grito del alma, una llamada urgente de atención sobre aquello que necesita ser resuelto en nuestras vidas. La enfermedad es el tipo de grito que no queda más remedio que escuchar.

Como suele pasar en este mundo en el que vivimos, los médicos alopáticos ya me habían recetado pastillas, de esas que no resuelven ningún problema pero hacen que no te des cuenta. Tengo que dar gracias porque mi cuerpo es de naturaleza tozuda, los ansiolíticos que me recetaron lejos de hacerme sentir mejor, me daban alucinaciones.

Vine a la escuela buscando una fórmula mágica que hiciera desaparecer los síntomas, eso sí, sin cambiar nada en mi vida. En aquel momento no era capaz de ver que lo que yo consideraba el problema, era la llave de la solución. Ni tan siquiera hubiera podido aceptar que el problema real era el resto de mi vida, lo que no quería cambiar, lo que yo creía que funcionaba bien.

Mi vida era un amasijo de ansiedad, alergias, mareos, taquicardias, sensaciones extrañas y mucho miedo en una vida encorsetada de obligaciones, jerarquías, ambición y mentiras. Buscaba una relación causa efecto fácil, que mi mente pudiera entender. En la terapia fueron muy despacito conmigo porque todo me daba miedo, de hacer ejercicios de respiración no se podía ni hablar conmigo, tuvieron que empezar por hacerme ver que apenas respiraba, que mi respiración era superficial, que inhibía los sentimientos reduciendo la respiración al mínimo.

Desde mi primera visita en el año 2001 he cambiado mucho gracias al cuidado en el proceso, el amor y la paciencia de mis terapeutas. En la escuela me enseñaron que hay otro camino, el camino de la verdad, del autoconocimiento, de darme cuenta de mis miedos, mi rabia, todas las cosas que hago sin cuestionarme, mi falta de respeto por los demás y sus necesidades que es la misma que tengo por mí y por mis necesidades. Desde entonces soy más persona y en este proceso he estado acompañada por maestros y compañeros en mis errores y en mis aciertos, recordándome en cada error que son precisamente estos los que me enseñan y me dan la oportunidad de hacer algo diferente.

Cuando llegue era una “niña” de treintaitantos, soberbia, vanidosa, prepotente, rígida, ... Ahora doy mis primeros pasos, cayéndome y levantándome, lloriqueando las heridas de mi orgullo, aprendiendo que no soy ni más ni menos importante que cualquier otro ser.

En estos años han crecido mis hijos acompañados por otros niños en la escuela, aprendiendo que hay una vida más real, llena de vida, de naturaleza, compartiendo.

En la escuela Aquí y Ahora he encontrado en resumen el camino para saber quién soy y para estar más viva, camino por el que van otras personas en busca de sí mismas. 

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