Aquí y Ahora Escuela de Integración Psico-Corporal Emocional y Espiritual

Llegué a la Escuela- Adriel del Pino

Llegué a la Escuela Aquí y Ahora porque mi madre llevaba años formándose en ella como terapeuta, y dos o tres veces al año hacíamos encuentros de familia con hijos, a los que ella me llevaba.

Cuando cumplí dieciocho años le dije a mi madre que iba a estos encuentros únicamente porque me llevaba ella, porque ella quería, que yo no quería ir más.

Discutimos, y finalmente dijo que de acuerdo, que le parecía bien, pero que al siguiente encuentro ya había dado mi palabra de ir, así que para ése no había vuelta atrás.

No me hizo mucha gracia, pero era verdad que me había comprometido, y era demasiado orgulloso como para no cumplir con mi palabra. Decidí que ya que iba a ir, iba a relajarme y ver qué tal, y si no me gustaba y no quería volver, ya no tenía obligación ninguna.

Menos mal que me empujaron a ir una vez más, doy gracias a la vida, porque algo muy grande cambió al no estar allí porque quería mi madre, iba porque había dicho que iba a ir, iba como un adulto más. Fue una experiencia increíble, ahora siento no haber podido darme cuenta antes y haber aprovechado el resto de encuentros anteriores a éste tanto como me hubiese gustado. Aprendí y disfruté como en ningún sitio.

Y entonces decidí que era una tontería no aprovechar un sitio así únicamente porque mi madre estaba en él. De hecho, su presencia aquí ha sido una gran ayuda, tanto para mejorar mi relación con ella, como para ver en qué aspectos la he copiado o qué decisiones he tomado para complacerla o llevarle la contraria (que en resumidas cuentas, es lo mismo, en ambos casos hago algo por ella, no por mí).

Poco a poco, ya por mi cuenta, empecé a apuntarme a más actividades, empecé a ir a terapia, a hacer chi-kung… Vi que, aunque yo creía que la vida me iba muy bien fuera de la Escuela (esa percepción de “bien” ha cambiado bastante con el tiempo), era innegable todo lo que me ayudaba en mi día a día, a apreciar lo que tenía, en mis relaciones con los demás, en mis proyectos e intenciones…

Recuerdo que, no hace tanto tiempo, sentía que el mundo era un lugar muy extraño, que yo no pertenecía a él, que no lo entendía, y me sentía muy solo. Para tapar todo esto, daba una imagen de ser muy popular, muy exitoso, muy original y muy despreocupado, cuando en realidad lo qué más me importaba era lo que pensasen los demás de mí. Y aquí empecé por fin a ver que no era el único que se sentía así, empecé a tener fe en algo más grande que yo, a ver que no iba a encontrar en la aprobación de los demás ninguna tranquilidad, porque todo lo que importaba de verdad estaba dentro de mí. Por primera vez, AGRADECÍA ESTAR VIVO.

Y también ha habido muchos momentos duros y dolorosos, pero tengo por cierto que se aprende mucho de ellos. Según pasaban los meses seguía viendo cambios, y empecé a sentir el deseo de ofrecer a otros la ayuda que a mí se me había ofrecido. De ahí mi decisión de entrar en formación como terapeuta. Y, hasta la fecha, la considero una de las decisiones más acertadas e importantes de mi vida.

Me sigo equivocando y cayendo constantemente, pero las caídas no son algo tan duro cuando estás rodeado de personas dispuestas a tenderte la mano.

Gracias de corazón Itziar y José Carlos.

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