Aquí y Ahora Escuela de Integración Psico-Corporal Emocional y Espiritual

Decidí ir al Centro - Leticia Salazar

Decidí ir al Centro en uno de los momentos de mi vida más críticos que he vivido. Tenía 22 años, acababa de perder a mi madre y a los 19 había perdido a mi padre. Llevaba cuatro meses viviendo en Madrid. Todavía no estaba asentada, sentí que me caía, que yo ya no tenía fuerzas.

Unas amigas mías estaban en la Escuela y les pregunté si podía ir a terapia a que me ayudasen a encontrar la salida. Buscaba a alguien que me ayudase a recomponer mi vida, en ese instante tenía la impresión de caos, de poder caer en cualquier lugar.

            Me veía muy joven como para poder afrontarlo sola y no sabía qué hacer, tenía mucho miedo a la nueva situación. Estaba en un momento delicado, sin padres, con 22 años recién independizada en una ciudad nueva y con deudas familiares a las que no podía enfrentarme.

            Yo solo quería morirme, no sabía ni por dónde empezar.

¿Qué encontré? Un apoyo. Al principio no entendía lo que realmente recibía. Iba a recolocar en mi cabeza la nueva situación, como el que ordena una habitación,

Después de años empecé a ver que los trabajos de terapia me servían para encauzar mi vida. No solo la muerte de mis padres. Un alto en el camino para ver lo que pasa, e ir cambiando.

            Descubrí que ese hecho, que me había llevado allí, era una parte del iceberg, fue el impulso de una travesía inimaginable para la Leticia que tocó la puerta un Noviembre de 2007.

Encontré ganas de vivir, de sentir que lo vivido no es obstáculo sino que puede convertirse en el fuego que va dándome forma.

            He encontrado a Itziar y José Carlos, que me han tratado siempre con mucho cariño y paciencia. Hay momentos en que me acuerdo cómo llegué de desesperada y  a la vez rechazando la ayuda; y sólo puedo sentir agradecimiento por esa paciencia. Son personas que me quieren y me cuidan y me enseñan a que yo haga lo mismo con los demás.

            Ahora me estoy formando como terapeuta. Cada día que pasa voy descubriendo más cosas de la vida. Estoy aprendiendo a permitirme sentir, reeducarme, a recuperar valores importantes para la vida, para estar con los demás.

            También he encontrado personas que las siento como familia. Algo que creí que nunca iba a tener, que me negué: Ser yo misma y sentirme querida y acompañada.

            Ver que lo que vivo es para aprender, es un impulso para ir a otro lugar dentro de mí. Eso es la Escuela, un latido constante.

                                                                                              Leticia Salazar Prego.

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