Aquí y Ahora Escuela de Integración Psico-Corporal Emocional y Espiritual

En el año 2001, Itziar y José Carlos decidieron entregarse a la formación de terapeutas, a la cual me apunté con entusiasmo, sin saber muy bien dónde me metía. Lo que sabía, que me interesaban sus enseñanzas, más allá de una escuela limitada a la terapia, enseñándonos y practicando enseñanzas milenarias, como sufismo, taoísmo y chi kung, otras más recientes de trabajo corporal, bioenergética y otras.

Notaba que cambiaba, mis viejos esquemas se caían en parte, otros se resistían y otros se repiten hasta hoy. Gracias a su infinita entrega, lograron que me convirtiera, poco a poco, de un chico impresentable en alguien más responsable y soportable. He puesto mucha resistencia, me costaba mucho verme y aceptar la verdad. También ponía mucha rebeldía, falta de respeto y pereza, todo lo que se puede esperar de un mal alumno. Al terminar los 3 años de formación, ofrecieron una segunda formación, mi compañera se apuntó, pero yo, en mi ignorancia, pensaba que estaba “curado”, formado y demás medallas. Nada más lejos.

Volví al tercer ciclo de formación y la segunda parte de la cuarta. Gracias al empeño de mis terapeutas y guías, sigo junto a mi pareja e hijos, les ayuda a ser más conscientes para no perderse tanto en el mundo y las relaciones con sus padres. El camino, para mí, es largo y duro, lo que en un principio parecían renuncias imposibles, resultaron ser cambios necesarios y muy beneficiosos.

En esta formación actual, por fin, empiezo a entender y sentir cómo me distrae y debilita el intercambio sexual con los seres humanos que me rodean o me encuentro, cuánta disciplina me falta aún para ser más correcto. La carencia de conciencia me hacía andar ciego por la vida. Cuánto me queda aún por cambiar, tener mi ego más atado y entregarme al ser.

Veo necesaria la práctica y supervisión de sus enseñanzas, ojalá tenga la oportunidad durante mucho tiempo. No he conocido a nadie con una visión tan amplia y profunda y unificadora de muchas enseñanzas y tradiciones, aparentemente dispares, resultando salir de la misma fuente y teniendo objetivos comunes. No me he encontrado a nadie actuando con tanto amor, infinita paciencia y voluntad en ayudar y mejorar a las personas. Y no cesan en aprender y mejorar y ser verdaderos en lo que enseñan, nunca he visto tanta entrega. Estoy eternamente agradecido; no sé qué hubiera sido de mí, si no hubiera entrado en la escuela Aquí y Ahora.

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