Aquí y Ahora Escuela de Integración Psico-Corporal Emocional y Espiritual

Si tienes tiempo para leer... Por Marta Cano

Todavía me recuerdo llorando en la cocina del apartamento que teníamos alquilado en Villanueva, mientras mi compañera de piso, Josefa, me miraba sin saber qué hacer…

Tenía 25-26 años, y no es que sucediera nada especialmente dramático, o que no hubiera ocurrido muchas veces antes… Pero yo, ya no necesitaba mucho más para sentirme totalmente desbordada… La excusa: que el chico que me gustaba por entonces, para variar no me hacia caso

… con la terapia, descubrí, tiempo después, que en realidad, ése era precisamente, uno de los requisitos para que me gustara: “que no tuviera ninguna posibilidad”, porque de esa manera podía pseudo-vivir fantaseando indefinidamente... sin enfrentarme a tener pareja, e incluso a cambiar…. Además el muchacho tenía novia, pero eso me daba igual… Casi todo… Y sobre todo, casi todos… me daban igual… Estaba acostumbrada a satisfacer mis caprichos materiales (a costa del dinero de mis padres), que me hacían olvidar por un momento la desazón de mi vida pero “de aquella manera”…, porque la desazón, lógicamente, volvía una y otra vez, y cada vez con más fuerza… Pero fuera de lo material, el sistema todavía me funcionaba peor si cabe…

Así que, ahí estaba, toda yo, un potaje de locura, confusión e impotencia y una sensación de necesidad de encontrar el camino de vuelta, ¡ayuda!, simplemente ayuda… Muchas veces me había sentido loca y desesperada, pero en aquel momento siento que había un extra, como una pequeña rendición, una rendija abierta… Por la que podía entrar la Luz… Muy probablemente siempre había estado esa rendija, pero esta vez, estaba dispuesta a verla… Y la Luz llegó…

… A chorros…

Para mí las primeras terapias en esta escuela, fueron simplemente la Vida, recuperar una a una, las Verdades que me resonaban por dentro, un tesoro, hacía mucho tiempo perdido. Todo tenía un sentido…!

Encontrar un lugar donde ser escuchada, sin juicio, donde poder escucharme yo, incluso… Había alguien al otro lado que me miraba con Amor, y no como a un bicho raro, que me abrazaba con Amor… ¡qué sorpresa para mí eso de los abrazos!...Y eso me daba espacio para poder ser yo,… pero toda yo! no sólo la parte que aparentaba…

La sensación con la terapia también ha ido evolucionando, inicialmente fue algo así como aire para no morir ahogada, luego ese aire fue ganando en calidad y en profundidad… Tocaba encarar unos personajes no tan presentables, que los habitaba, y me hacían la vida bastante difícil, y todavía resultaba más difícil, cuado ni siquiera quería verlos, y actuaban en la sombra…

Porque ¿Quién era yo antes de terapia?

… ¡Cuántas Martas desconocidas y tapadas!: Llenas de envidia, falsedad, tacañería, rabia, muuucha rabia, disfrazada con una vocecita y una carita de buena… (vamos de esas, que para más INRI, no se nos ve venir, pero la liamos parda, pero ¡parda, parda! Y luego, nos lavamos las manos como si no tuviera que ver con nosotras. Conmigo, sobretodo conmigo…)

Manejando diferentes estrategias: algunas conscientes, incluso… (y muchas veces, claro está, inconscientes, porque compatibilizaban fatal, con ese papelón de “buenacita”); a veces de una manera sutil…, y otras veces, en plan bomba… pero sin que se notara: todo un “arte”, vaya arte! ... En definitiva, que de víctima, nada de nada, a lo sumo víctima de creerme mis propias mentiras…

Cuánta fantasía, falta de tierra y de contacto, y por supuesto de respiración…! pseudovivir en una constante taquicardia. O permanecía volada en las nubes en un mundo imaginario, o me encontraba de lleno con la inseguridad, la confusión, la ansiedad, el desasosiego… La tristeza… una nube aplastante de desesperanza que lo envolvía todo… (Y para completar el cuadro, de vez en cuando volvía a tierra…, a chutarme alguna dosis de excitación, que me hiciera parecer por unos instantes que estaba viva, pero nunca me resultaba suficiente…!)

Refugiada en una idea de mí misma que nada tenía que ver con la realidad, un refugio, por cierto, un tanto estrecho, tan estrecho como una cárcel…

Ya llevaba como 8 años haciendo que estudiaba una carrera, los últimos años en una universidad privada, y me importaba un cuerno que mis padres se gastaran todo ese dinero en pagarme la universidad, el piso, y mis múltiples caprichos, casi diría que no sólo no me importaba, sino que hasta había una parte que quería que se lo gastaran, e incluso me permitía el lujo de estar enfadada con ellos… con mi padre, por principio, (tanta dependencia, y tanta rabia!... Dios mío de donde vengo…!)

Incapaz de tener pareja, pero eso sí, seduciendo, y siendo seducida, de una manera automática, constante, fría, muchas veces inconsciente (todavía más grave), en un juego-pesadilla sin fin de no llegar a nada bueno para mí, ni para nadie; sólo marear y marearme, y “distraerme” evitando la vida, y haciendo pasar el tiempo, sintiendo ese sabor amargo de: …Pero la vida puede ser esto?

Y de amor,…?¿O, al menos, importarme el otro un poquito…? Ni rastro…

El resumen: una hippy-pija victimilla, disfrazada de buena, pero muerta en vida (y muchas veces con ganas de estarlo)

Más o menos esa era yo…

Y llegó la terapia,

En cierto modo, una llamada de mi alma, una respuesta a una vocecita interna que siempre había estado ahí, pero que con el paso de los años (…y de lo que había hecho durante esos años…), se había quedado muy apagada.

Con la terapia, las cosas volvían a tener un Sentido, eso era y es muy importante para mi, sucedían por algo, estábamos aquí para aprender, eso era!

Y no estaba sola, no estoy sola… Había un espacio donde poder hablar de verdad, a los demás les sucedía cosas parecidas, tenían una herida como yo, eran y sobre todo, son también yo…

Acaso también una parte de mí, durante estos años, lo que quería de la terapia (y aun a ratos sigue queriendo) es que por favor alguien, simplemente me resolviera la vida, a ser posible sin tener que hacer nada yo, vaya, sobre todo sin renunciar a ninguna de mis adicciones (que por cierto, son las que me la estropean), Y si no había más remedio que hacer algo, que me dijeran exactamente el qué, y luego, ya haría lo que me diera la gana, porque quién era nadie para decirme nada, y todo esto sintiéndome muy buena y muy profunda yo todo el tiempo, fuera cual fuera mi comportamiento…  

Y claro el objetivo en sí mismo (“un poquitín” contradictorio quizás…), estaba muy malamente enfocado desde la raíz, (porque de raíz yo más bien poco, lo mío era más estar en las nubes…).

Y la salvación… el auto-rescate, por supuesto, pasaba, y pasa por mí… Parece muy obvio, pero me ha costado tiempo aceptarlo, y entender que además es así como ha de ser ...(“y todavía a veces todavía tengo amnesias repentinas”)

… Descubrir algunas cosas de mí no ha sido fácil… La sensación se parecería a algo así como limpiar una herida, escuece, y a veces escuece mucho,  pero al mismo tiempo resulta tan aliviante…! como si recuperara una parte de mi, y eso me diera algo más de poder sobre mi vida… y  me hiciera un poco más valiente, y yo necesitaba ayuda para esto, y la recibí, ya lo creo… aún la sigo recibiendo…

Ser consciente de las consecuencias de mis actos también ha sido duro, y a veces lo sigue siendo, pero me doy cuenta, de que ya no me sirve mirar para otro lado, y que ésta es la manera de dejar de hacer lo que me daña…

Y andando por estos recovecos oscuros de mi herida, he recibido tanta ayuda, y tanta luz, tanta paciencia, y tanto Amor en esta escuela… Sentirme querida a pesar de todo…. Y con todo… y acompañada… Tanta fuerza y tantas herramientas para poder cambiar…!

Volver a respirar, sentir por instantes qué es eso de la calma, pero por dentro….Notar el contacto de mis pies en la tierra, volver a mirar el cielo, los árboles, las estaciones, dejarme sentir árbol y lluvia, y tormenta, y notar que hay espacio para todo eso y para mucho más… Sentirme más completa, como si cada vez fuera recuperando, una tras otra, las piezas del puzzle…

No sé cómo resumir toda la experiencia de estos años, me vienen, a modo de flash tantos momentos…, palabras, imágenes sensaciones, como si hasta la luz, y los colores fueran distintos: reconocer más partes mías también se traducía en ver el mundo a mí alrededor de una forma más veraz, como si desapareciera un velo.

En lo material, gracias a la terapia pude terminar la carrera, y empezar (…y querer incluso…!) a valerme por mi misma, en lugar de sablear a mis padres. Encontrar trabajo, mantenerlo, vivir y dar sentido a este mundo loco… Pero desde dentro…, Dejando al menos un espacio a lo realmente importante…, llevando lo importante a la vida diaria… ¿Cómo me relaciono yo con los demás? ¿Qué recibo, y sobre todo qué doy? Poner al descubierto mis intereses, dejar de juzgar, y trabajar conmigo misma… Y como ya, simplemente eso, cambia en esencia todo lo que ocurre a mi alrededor… ¿Quién soy yo para juzgar? Más aun cuando tengo tanto por hacer… (y encima yo lo sé… porque ahora sí sé un poco más quien soy …)

Ahora me reconozco algo más, y hasta puedo ver allá en el horizonte que en realidad tampoco soy nada de todo eso…

Quien soy más allá de esas etiquetas que decidí creerme…? Quien soy ahora mientras escribo, mientras respiro… Ya no soy una víctima a la que le ocurren las cosas, ahora se que me ocurren por algo, y también, que las puedo cambiar…

Estamos aquí de paso, y yo, cuando era niña, sabía que estábamos aquí por algo… y cuando sabes cosas de esa manera nadie te puede convencer de lo contrario (… Bueno… acaso uno mismo, y pagando un precio muy alto por renunciar a la verdad y mirar para otro lado)

Recuperar el verdadero significado de palabras como responsabilidad Verdad, honestidad, conciencia, intención, auto-rescate, autoestima, confianza, confianza en la Vida… y tanta Luz para enfocar cada problema, para ver mis trampas… entender que nada es casual, que lo que siembro recojo, y tocar las consecuencias de mis actos ¡Qué mejor proyecto para mi vida! Esto ha de extenderse como una ola…!

Ser más libre de mis adicciones, y más honesta, y más real, reaprender a vivir, a veces a sumar 2+2, pero a todos los niveles… Casi como si necesitara que me recordaran unos mínimos básicos de cómo ser persona.

Y ser testigo de una energía alucinante y poderosa que pasa a través nuestro, y yo haberla usado para tantas tonterías, haberme vendido tan barato…

Hoy quedan muchas cosas que no me gustan de mí, muchas… (Por eso creo, que me ha costado hilar esta carta), muchos ratos, sigo sin soportarme, demasiados vicios, mecanismos, miedos e intereses absurdos, que todavía dejo que me esclavicen… y me alejan de lo que me hace sentir viva… Pero miro para atrás, y no quiero olvidar de donde vengo, eso, Dios, yo (y algunas personas más…) lo sabemos… Porque una cosa no quita la otra…

(Escribo esto, y me duele seguir haciendo el tonto tanto)

En unos tiempos en los que no se estila eso de mirar para dentro, nos estamos perdiendo poder hacer tantas cosas… poder ser algo de verdad al menos…

Y todo esto, tiene qué ver con mi carta?

Todo eso, y nada de todo eso… Demasiados 'yoes' todavía… Y eso, que a medida que me siento más real, y más verdadera muchos de esos yos, van desvaneciéndose un poco como si al identificarlos ya no tuvieran tanta fuerza… y hasta hay hueco para poder ser cambiante… ¿Espontánea incluso?

Vencer alguno de mis limites para ir un poquito más allá, y resulta que los barrotes están algo más lejos, hasta ya puedo soltarlos con una mano…

Sí, todavía demasiado tiempo muerta... (ese tiempo siempre es demasiado…), pero ahora siento mucho más claramente el regalo de la Vida, mucho más claramente qué es eso del Amor... aunque todavía esa palabra me quede tan grande, y la haya prostituido tanto, y desde luego no tiene que ver, con mi vocecita de falsete, ni con dar para que me des, o tragarme tus mentiras, para que tú te tragues las mías… o cumplir no se qué acto social… Tiene que ver, con verme a mí, y ver realmente al otro y que me importe incluso… y ofrecer simplemente mi verdad.

Poder ser cable, filamento el aislante del cable, pero estar, a que la lámpara funcione y dé luz…

… Y ya de paso, aprender también a resumir… (Porque vaya rollera que estoy, quien diría que cuando llegué apenas murmuraba un “mmm” o un “no sé” cada vez que me preguntaban…). Porque en esta escuela se puede trabajarlo todo… Y lo digo por experiencia…:

… Para mi la escuela es haber recuperado a Dios, haber encontrado que todo tiene un sentido. Para mi la escuela es aire para respirar. Luz para ver y para abrir mis cárceles. Para mi la escuela es capacidad para poder resolver, responsabilidad, fuerza, cobijo, poder dejarse caer y poder levantarse, para mi la escuela es la Vida!. Para mi la escuela, Itziar, José Carlos, es un foco de Luz y de Amor para los que hoy formamos parte de ella, y en la misma medida, para los que no están, aunque muchos no lo sepan…

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